“Jardín en casa”

A mi madre siempre le han gustado las plantas, ¡las adora! Yo, en cambio, no entendía su amor por las ellas ni por el jardín, hasta hace unos meses, pues me di cuenta cómo una “plantita” puede cambiar nuestro entorno e incluso hacernos sentir de buen humor. Ahora entiendo incluso cuando les “habla bonito”, basta recordar que como seres vivos que son, también sienten.

Por éstas y otras razones, decidí escribir algunas recomendaciones para que comiences a disfrutar ese gusto por las plantas (y el jardín) y/o conservarlas en mejor estado si es que ya forman parte de tu vida cotidiana. Sobra decir que es mucho más sencillo de lo que nos imaginamos.

El jardín debe ser un espacio con aire; las plantas, en su caso, necesitan este elemento para crecer sin problemas. Si tienes plantas en algún interior, abre con frecuencia las ventanas. La falta de ventilación puede provocar la aparición de hongos. Si la primavera fue lluviosa, habrá que observar la posibilidad de la proliferación de algunos hongos de los más pertinaces. Un rocío preventivo es una buena medida de precaución en estos casos.

Es importante que dejes espacio entre cada planta porque pueden producirse malformaciones durante su crecimiento o propagarse plagas de una a otra. Evita insectos rociando algún producto orgánico, para que además de evitar dañar el medio ambiente, evites quemar las plantas. Un tema preocupante son las plagas de verano, que son complicadas de controlar si no se presta especial atención. Es importante revisar semanalmente cada especie.

Cuando riegues el jardín, no lo hagas en exceso porque puede provocar que las plantas se pudran. La mejor forma de regar es mediante aspersión porque resulta menos dañina para las plantas y el agua penetra poco a poco en el suelo. Las horas ideales son por la mañana o muy tarde en la noche (cuando es menor la evaporación). Nunca a pleno sol.

El césped y las plantas expuestas al sol requieren riego casi a diario. Los árboles necesitan un riego profundo al menos una vez por semana. Cuando comienza el calor se pueden sacar las plantas de interior delicadas manteniéndolas en la sombra, pero nunca hay que poner bruscamente al sol una planta criada en la sombra. En días secos y calurosos conviene rociar las hojas del interior de casa con una esponja empapada de agua.

Pregunta por las épocas de floración y de cultivo de tus especies favoritas: los arbustos que florecen desde finales de invierno hasta principios de primavera, deben ser podados después de la floración, mientras que las plantas que florecen a finales de primavera o en verano, deben ser podadas durante el invierno. En los meses de más calor es necesario que disminuyas el nivel de cortado de césped.

Combina las plantas: Crea un jardín, terraza o patio con tus flores y plantas preferidas. Geranios con petunias y margaritas con tulipanes son algunas de las combinaciones que darán un aspecto genial a tus macetas. El verano es el momento de plantar algunos tubérculos. Si deseas incluir palmeras, que resultan especialmente atractivas durante esta estación, es el momento de trasplantarlas porque necesitan calor para afianzar su enraizado.

Y por supuesto, ten en cuenta el suelo: la hierba cortada, hojas y otros materiales procedentes de plantas muertas son buenas enmiendas para éste, si previamente se convierten en composta. Devolverán nutrientes al suelo y mejorarán su estructura, volviéndolo más esponjoso y dándole vida.

Finalmente, la limpieza y el buen mantenimiento de éste son básicos para poder disfrutar de un jardín perfectamente acondicionado.

Tips:

1. Cada determinado tiempo hay que aflojar la tierra pinchando con una herramienta de jardinería o con un tenedor para un óptimo crecimiento y floración.

2. Se puede prevenir el crecimiento de las malas hierbas (entendiéndose como aquellas plantas que crecen donde no deben, y en ocasiones expandiéndose de forma muy rápida), extendiendo en el suelo bajo los árboles y arbustos una capa de trozos de corteza de pino, restos de la siega del césped, grava, etc. Esto se llama hacer un acolchado. Servirá además para conservar la humedad del suelo.

3. Si tu jardín tiene muchas plantas con flores, requerirá mayor cantidad de abono y con mayor frecuencia. La época propicia para colocarlo es en primavera y verano.

4. El riego continuado de las macetas y de la tierra del jardín va lavando los nutrientes minerales que toman las plantas (nitrógeno, potasio, etc.) hacia el subsuelo, fuera del alcance de las raíces de las plantas. Esto supone un empobrecimiento del suelo, además de los posibles encharcamientos.

5. Hay plantas que debes regarlas por el llamado “método del platito”. Consiste en poner la maceta sobre un plato con agua durante un rato y una vez que se ha absorbido por capilaridad, se retira.

A veces creemos que el cuidado de las plantas o del jardín requiere de tiempo, en realidad sí, pero es muy poco comparado con las tareas que nos ocupan el resto del día. Sin embargo, esta actividad además de ser relajante, te pondrá de buen humor y te encantará seguir su evolución a lo largo de las estaciones.