“Haz que fluya la energía en tu clóset
Nueva temporada, nuevo clóset”<

Algunos asesores de imagen comentan que sólo usamos el 20% de la ropa que está en el clóset porque no sabemos cómo hacer buenas combinaciones. Para evitar que eso suceda, hay que ponernos las pilas con nuestro armario y sacarle el máximo provecho a las compras que hacemos cada temporada. Dale la bienvenida al otoño con un clóset limpio y ordenado, que es más una cuestión de voluntad que de tener mil prendas.

Pon una playlist que te dé energía y te active en esta actividad. Sacar toda la ropa, zapatos, cinturones u otros accesorios y prendas del armario más que pereza, es un ejercicio de “desempolvarse” y hasta dejar fluir energía. Una vez que está vacío bárrelo y limpia cajones, tubos y sacude las partes que lo necesiten. Pasa un trapo húmedo con algún limpiador líquido para que dure más tiempo aseado. ¿Ya revisaste las esquinas superiores? Deshazte de las telarañas si es que encuentras alguna.

Clasifícala. Adiós a lo inusable. Lo sé, es difícil decirle adiós a aquellos jeans súper cómodos y deslavados o esa blusa que nos trae buenísimos recuerdos, (y que si hablara qué no diría), pero el tiempo no ha pasado en vano. Todas las prendas que veas deslavadas, viejitas, que se hicieron grandes o encogieron, inusables pues, apártalas para ya no regresarlas a su lugar. Sólo están quitando espacio. Haz lo mismo con zapatos, cintos y accesorios. Tip: si tienes algún suéter que tiene bolitas porque se lavó mal, usa un cepillo dental exclusivo para esta tarea y verás que se le quitan.

Temporada lista. Es mucho más sencillo ubicar rápidamente una chamarra o una camiseta ligera si está ordenada por temporadas. Mi recomendación es (como ejemplo): ropa de calor a la derecha, ropa de invierno a la izquierda, ropa que usas casi todo el año, en medio. El punto es que sean mucho más accesibles aquellas prendas que vas a usar durante periodos más largos. Cuando sea cambio de temporada haz rotación. Si tienes un lugar destinado específicamente para los cambios de estación, te ayudará mucho. Asegúrate que toda la ropa esté limpia y bien planchada. Si ves algún abrigo al que olvidaste poner su bolsa protectora y se llenó de polvo de los hombros, sácalo y llama a tu servicio de tintorería para que lo tengas listo en el momento que desees.

Prendas nuevas y que nunca usarás. Si tiene más de un año colgada, es muy posible que ya no la utilizarás. Regálala para que alguien saque mejor provecho. Hay ropa que está en excelente estado pero siendo honestos, no la vas a usar, ¡bye bye! Tip: Deja a un lado los sentimentalismos y haz montones: ropa que se queda, ropa que se regala y ropa que puedes mandar al sastre (porque te queda grande y no las has estrenado o porque quieres que se vea distinta). Tip: Mídete las prendas de las que tengas duda que te queden o por qué ya no las usas, viéndote en el espejo recordarás por qué las guardaste o tal vez localices algún desperfecto.

Bolsas y zapatos. Asegúrate de que estén siempre limpios y presentables (en caso de requerirse). Clasifica especialmente los zapatos también por temporadas y aparta las bolsas que ya no usas. Tip: si no tienes suficiente espacio en el área de zapatos, usa una zapatera vertical que puedes colgar de un extremo del clóset. Tip: Para las bolsas que son de piel puedes usar crema corporal en caso de que tengan algún raspón y frotar con un pañuelo de tela.

Ten presente que…

Cuando ya has decidido la ropa que se queda, separa por categorías: blusas, playeras, sacos, pantalones de vestir, etc. Dobla en la medida de lo posible la que puedas doblar para hacer más espacio.

Coloca la ropa interior en un área y en otra los calcetines, si los dejas en el mismo, usa separadores para evitar perder tiempo en su búsqueda.

El método uno-uno: cada vez que compres una prenda saca otra que ya no necesites, así la limpieza será constante.

Para algunos es extraño, pero a mí me ha funcionado tener la ropa clasificada por colores. Eso ayuda a armar las combinaciones más rápido y a saber dónde está la blusa que necesito para el siguiente día. También puedes dejar listas desde el domingo las combinaciones que usarás durante la semana, créeme, te ahorrarás hasta más de una hora en buscar.

La ropa que vas a regalar puedes donarla a un albergue, a alguna casa del migrante (como hay en algunas ciudades) o a quienes tú consideres que les vendría bien. Estoy segura que será muy bien aprovechada y tú te sentirás bien no sólo por apoyar, también por ver tu clóset ordenado y limpio.